domingo, 29 de julio de 2012

Seize (16)

Nunca habrá un verano como ese en que tuve 16 años. En ese momento en el tiempo creía que no podría ser más feliz en toda mi vida, tenía alguien en quien confiaba y quería (hasta decía amar), mi familia estaba estable, amigos con los que podía hablar por horas y esperaba mi segundo año de prepa con ansias.

Pasaba las tardes con ella, quizá en un parque tiradas en el pasto, platicando y tomándonos fotos, o podría ser paseando por el centro y entrar a ese café con olor del pasado. También podíamos perdernos entre los departamentos y nuestros ojos mientras disfrutábamos de ese frappé que me gusta tanto. Todas las tardes de ese verano tuve cosas que hacer con ella y culminó con un viaje a acampar en el que nos perdimos un fin de semana entero.

En las fotos se nota a leguas que me sentía la reina del mundo, que era sumamente feliz y que en aquel entonces no podía encontrar mejor momento y lugar. Curiosamente me hicieron notar algo, yo me veía enamorada, ella se veía en otro lugar. Su mirada y su postura no concordaban con lo que pasaba y con quien estaba. Parecía que se escondía, como si se sintiera culpable de algo y luego recordé que poco después habían comenzado las peleas y la indiferencia.

Aún después de notar eso, siento que así debía ser. Que ese momento era para vivirlo así y me siento feliz por mi yo de 16 años, que a pesar de que en unos meses se le derrumbaría el pequeño mundo que se construyó, fuera asi de dichosa en ese instante donde se tomó foto y no podía existir ninguna otra persona en la tierra que la hiciera más feliz.
Romperme la cabeza para ver si era verdad o no que para ese momento ella ya no estaba ahí sería meterme en algo que ya no me corresponde, eso le tocaba a la que tenía 17 y rompía a llorar en cada rincón encontrado e incluso durante un viaje que nunca va a volver a repetir.

A mi me toca decir que ahora soy mucho más feliz que cuando tenía 16.

1 comentario:

claudia elena dijo...

:) me acuerdo de cuando teníamos 16, que encontré tú blog no me acuerdo cómo y escribiste en tu post de canadá y de cómo se te declaró y de cuánto la querías.
parecía que se iban a querer siempre (... como siempre)
es chido, detenerte y mirar atrás y pensar, no mames, cuánto he cambiado. sí. y pus... lloraste mucho, pero no duele más y ahora eres más grande, sabes más cosas y tienes más que dar. de eso se trata :)
bonito post, btw. lo leí hoy de ida a guanajuato. lindo blog, el tuyo <3